The happy ending.

sábado, febrero 14, 2009

Pues bien, el inicio del año marcó mi vida con arreglos del pasado, del presente y acuerdos para el futuro.

Con un nuevo trabajo, a la espera de una nueva residencia y también de una vida, este bloggecito termina su función.

A mis dos o tres lectores, muchas gracias por darse al vuelta, comentar y hacerse presente. Mis otros espacios siguen vigentes y en ellos trataré de actualizar más seguido que acá.

Pronto, pronto se darán cuenta de ello.

Gracias infinitas a todos.

En la Rue de Cambaceres

jueves, febrero 05, 2009

La verdad no sé por qué me lo guardé hasta hoy. A nadie he sido capaz de decirles que la primera vez que te vi, después de tantos años lejos, de estar en mi país, en mi casa, con mi gente ... no pude más que quedarme callada.

Me enviaste un sms a mi celular, cuando yo ya te había visto por la ventanal del lobby del hotel, en la Rue de Cambaceres. Salí y caminé hacia tí, y como era de esperarse tu no me viste hasta que casi me estrellé junto a tí.

"Ciao piccola" atinaste a decirme. "Piccola", ¿sabes cuántos años tenía sin escuchar que alguien llamarme así? posiblemente 3 o 4 años.

Me abrazaste como queriendo detener el tiempo en ése instante, como queriendo borrar todo lo pasado y hacer de ese momento, quizá de esos 5 segundos en los que tus brazos me sostuvieron en peso, que fuera el recuerdo inmortal de un re.encuentro.

Debo ser sincera, no fue lo mismo para mí. Para mí sólo fue un abrazo de un casi desconocido al cual no veía por primera vez, pero sí el primero de este primer año de viajes y de libertad.

De ahí caminamos en círculos. Tu desconociendo París, yo como siempre, perdida en las calles europeas. Nos tomó casi 15 minutos ubicar algún lugar donde tomar café, y tan pronto entramos reímos, pues justo en París, en ese país extraño de habla con la garganta... caímos en un café italiano atendido por unos napolitanos. La bella Italia e sempre la bella Italia, cazzo...

Dos capuccinos para mí y dos espressos para tí, sirvieron para decirte que el pasado me importaba poco, que lo que necesitaba saber era para cómo le harías para recuperarme y qué querías hacer durante este día en París.

Caminamos a la casa de Eirini, en Saint Michel. Tenía años sin ver ésos colores, ésa comida: bistekia (albóndigas), tomate con aceite de oliva, ravioles de espinaca con queso y claro la bebida: metaxa, raki y algo de tinto.

Ahora lo recuerdo, el resto del día es sólo mio.

Σέ αγαπαώ παραπολί, μεαγαπάσ?

..

martes, febrero 03, 2009

Esta entrada, será una de esas cosas que sólo yo entiendo, pero que es muy significativo para mí, debido a las risas que causó.

fountain
da
mountain.

At Saint Michele, París.

 
Entre la nostalgia y la melancolía - by Templates para novo blogger