sábado, julio 12, 2008
Desde mucho tiempo atrás he declarado que no creo en el destino como la mayoría lo concibe: un golpe de buena suerte que llega así de repente. Creo más bien en el destino, como la capacidad del ser humano para decidir y lograr cosas buenas, mientras las malas sólo forman parte de una realidad que tenemos que afrontar y llamamos "errores o equivocaciones."
Hoy nuevamente y re.leyendo a mi buen amigo Zygmunt Bauman me encuentro con esto:
Hoy nuevamente y re.leyendo a mi buen amigo Zygmunt Bauman me encuentro con esto:
El destino no se explica por la naturaleza peculiar de los golpes que da, sino por la incapacidad humana para predecirlos y, más aún, para prevenirlos o domesticarlos.
Caray! que a veces esto de las realidades líquidas y los tiempos modernos me vienen como anillo al dedo

2 nostalgia(s) fueron abandonadas:
"eres como la noche, callada y constelada."...!?...
Saluto mille!
Uhh de acuerdo. El destino se forma, no está ahi. Es como tener un principio y un fin. Lo de enmedio va por nuestra cuenta.
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